Amor entre nuestros clientes y el Ron
Viernes, día duro de trabajo pero por fin en casa. Después de la cena me acuerdo de la botella de ron, ocupa un lugar estratégico en el mueble bar. Es mi botella, esa que guardo para las ocasiones especiales; de vez en cuando, recurro a ella para darme un pequeño vicio. Me la trajeron de la Republica Dominicana, y aquí no es muy habitual encontrar un producto como este. En el super más próximo venden un ron que sinceramente, deja poco que desear.
Para conseguir algo parecido a este ron tengo que recurrir a licorerías online cuyo horario no suele ser compatible con el mío. Por eso la guardo bien, como un tesoro.
De camino al mueble me paro para coger una copa, después cojo la botella. Acerco la nariz y el olor que desprende me lleva a imaginar las vacaciones de verano que tanto ansío. Un olor único, de un producto dificil de conseguir hasta que descubrí esta licorerías online.
Viene a mi mente la terraza del paseo marítimo donde me junto con mis amigos para charlar. Con mi copa en la mano me siento en el sofá para saborear este ron en condiciones, es en ese momento cuando realmente me relajo, cierro los ojos y disfruto de uno de esos pequeños placeres que me da la vida. Lo considero mi momento Ron del día, el cual no lo cambiaría por nada del mundo.
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